Peñas Béticas: Santuarios del Beticismo.

En fechas como las que corren, hace aproximadamente un año, un grupo de locos tuvo una idea que al principio podía parecer descabellada.

Poco antes, varios cyberconocidos, decidió dar un paso adelante, poner caras reales a sus nicks y avatares y estudiar más en profundidad lo que rodeaba al club de sus amores, el Real Betis Balompié. De ahí nació la asociación POR NUESTRO BETIS, PNB para los más relacionados con su día a día.

El trabajo era extenso, de hormiguitas casi (y sin el casi) y hubo que organizar el trabajo en distintas áreas. Una de ellas, la de expansión, y que es a la que nos referimos anteriormente, intuyó la necesidad de salir de los foros, sin abandonarlos, y se dispuso a extender el mensaje.

Eso, unido a la necesidad de sindicar acciones con el fin de poder ejercer los derechos que tienen los accionistas dentro de la Sociedad Anónima Deportiva, dio lugar al área de sindicación. El objetivo no era, y es, otro que explicar a todos los accionistas posibles, que como tales, tenían derechos, que las acciones que adquirieron para saldar una deuda económica que tenía el Betis, su Betis, también les hacía ser dueños y salvadores de la entidad y que como tales tenían la obligación de velar por la salud, el desarrollo y el crecimiento de un club, que tenía como misión hacer felices a los béticos.

Manos a la obra. Solo había que conseguir el listado de accionistas. Las listas que se publicaban en el ABC, podrían ayudar. Y así fue. El área documental tiró de hemeroteca y el de organización interna trató de buscar números de teléfono y direcciones.
Intentaríamos contactar por teléfono y por carta, y los invitaríamos a las asambleas.

Pero surgió un problema. 10.000 accionistas son muchos accionistas, muchísimos.
Además,  había que seguir informando a los béticos de todo lo que el área jurídico-económica estaba descubriendo.

Se escogió una idea intermedia. LAS PEÑAS BETICAS. Un lugar donde poder contactar con accionistas y aficionados. Y de nuevo, manos a la obra. Había que conseguir un listado de peñas, visitarlas personalmente, conseguir teléfonos, direcciones… contactar con ellas, concertar citas… y dicho y hecho. Fue entonces, cuando empezamos con las primeras visitas, cuando nos dimos cuenta de que estábamos perdidos. Esto no tendría vuelta atrás. Estábamos cautivados por ellas. Y lo que al principio nos tomamos como un ejercicio de responsabilidad, se transformó en una necesidad. En algo que siempre dejaba algo dentro de nosotros. Y nosotros dejábamos un trocito de nuestro corazón en ellas.

Siempre hemos sido muy bien recibidos y atendidos en las peñas. Se nos ha escuchado y hemos respondido. Pero, sobre todo, hemos pasado momentos intensísimos con los peñistas. Siempre hemos tenido la sensación de estar pisando templos del beticismo, de hecho, así es. Y hemos departido con la historia viva del Real Betis Balompié. Hemos tocado y hemos sentido EL BETIS.

Porque el Betis, es lo que es, gracias a su historia, a su inmensa historia. Y a los béticos, encargados de velar por ella y perpetuarla de padres a hijos, de engrandecer ese sentimiento, hasta el punto de no poder saber a ciencia cierta donde termina el Betis y donde empiezan los béticos. Quizás sean lo mismo. Y en sus templos, en sus peñas, se reúnen béticos de todas las edades, de varias generaciones, que te hacen aprender y recordar. Recordar momentos felices en lo deportivo, y aprender qué es el MANQUEPIERDA de primera mano, de los que lo vivieron, lo mantuvieron y dieron origen a su leyenda.

Y todo ello rodeado de un ambiente verdiblanco, blanquiverde en sus orígenes, que te llega al alma. Rodeado de mudos testigos que moran en sus paredes y que siempre fueron ídolos de la infancia de alguien. Con fotos de los presidentes del Betis, de los de tercera, segunda y primera. Con alineaciones donde aparecen futbolistas que marcaron época (la del Betis campeón de tercera división en la 53-54 tiene un sitio muy especial). Con crónicas y curiosidades  que pasan inadvertidas para muchos. De camisetas enmarcadas, de fotos casi sin color, de bufandas, de entradas, llaveros y banderas…

Allí, personas que no se conocen, se conocen de toda la vida. Las anécdotas surgen de cualquier rincón, las conversaciones son alegres, amenas y fluidas. Las discusiones terminan con una sonrisa y el bar es pura algarabía de historias en verdiblanco. Del viaje a Moscú, del tranvía que nunca llegaba a la Palmera, la tostá de Rogelio, la casta de Del Sol, la elegancia de Quino, el tren de Utrera, de los campeones de España, de las espantás mas sonoras, el viaje a Anderlecht, del partido del Domingo pasado…

Todo esto hace que pongamos mas empeño aún en el cometido auto impuesto. Que sintamos la necesidad de recorrer los kilómetros que nos separan de la peña que sea, para poder estar en contacto de nuevo con el Betis. Un Betis distinto al que se vive en el Estadio, algo que nos hace sentir con una fuerza inusitada que hay Betis más allá del domingo. Que lo del fin de semana solo es una excusa, que lo realmente importante es eso que hace latir el corazón al ritmo de BE-TIS BE-TIS BE-TIS….

Pero llega la hora de despedirse, y gracias a Dios, es con un hasta luego y un buen viaje. Y por supuesto que será un hasta luego, faltaría mas.

Dentro de poco visitaremos otra peña, PNB buscará el camino, se movilizará de nuevo. ¿Te apuntas? Piénsatelo bien, después no habrá vuelta atrás. El BETIS, te habrá atrapado.

Por José Luis Romero “Kiwi”